Cuando empecé derecho me enseñaron que el derecho ha de adaptarse a la realidad social para comenzar a legislar sobre ella, tanto en un sentido penalista, mediante la creación de tipos punitivos o en un sentido legalista, es decir, legislar para establecer patrones legales que ayuden a un correcto funcionamiento del juego social y jurídico pues bien existen situación que no son legales ni ilegales sino alegales, situaciones en el limbo de lo legal-ilegal que solo benefician a aquellos que hacen negocio al filo de la navaja o ilegales directamente. La prostitución es un negocio y lo escribo no como una denuncia sino como un hecho si nos fijamos no es más que una transacción comercial entre un sujeto A y uno B en el cual intercambian dinero a cambio de sexo, es decir, si lo miramos con la frialdad del derecho sin concepciones morales, religiosas ni sociales, el ejercicio de la prostitución se parece muchísimo a un contrato de servicio, sin mas, el problema viene cuando no existe una protección jurídica real hacia el trabajador/a del sexo.

Existen muchos tipos de prostitución, empecemos por el de alto standing, la famosa  escort o acompañante, este tipo de prostituta es de alta cualificación por la naturaleza de sus servicios, que trasciende la inmediatez del sexo, por otro lado esta actividad las sitúan en altas esferas sociales y políticas y aparte cobran mucho dinero este tipo de prostitución es obviamente voluntaria ya que los beneficios y el status de los clientes pueden hacer deseable desarrollar este ejercicio laboral tanto en gigolós como en prostitutas, luego nos encontramos con la prostituta normal que no es acompañante sino que se dedica a realizar al ejercicio de su trabajo que no es otra cosa que mantener relaciones sexuales con su cliente y ya esta, no ofrece un plus en la compañía, este tipo de prostitución puede ser coyuntural debido a una mala época económica (como la que vivimos hoy día) que obliga a los ejercientes a realizar esta actividad para conseguir dinero rápido y fácil, la prostitución es la última de las opciones a escoger normalmente, y luego está la obligada, la ilegal, la trata de blancas y ahí entramos en el negocio de la explotación sexual, proxenetismo y tráfico de personas, hablamos de bandas criminales organizadas que cometen actos punibles y son perseguidos y juzgados por ello.

El limbo legal en el que está la prostitución hace que las mujeres y hombres que se encuentran en las capas más pobres y débiles de la pirámide social están en riesgo de ejercer este tipo de actividades y da campo libre a las mafias para aprovecharse de este segmento en España o captando mujeres u hombres fuera para traerlos aquí y generar toda una industria que genera pingües beneficios en clubes, pisos y polígonos dejando al eslabón más débil, la prostituta, a merced de las mafias y de posibles clientes violentos, solas, sin ningún tipo de protección, la legalización y regulación de esta actividad tendría varios frentes, al despenalizar esta conducta y poder comenzar a legislar sobre esta materia se podría enfrentar la situación desde varias frentes:

  1. financiera: estableciendo para los proxenetas, ya despenalizado, el régimen de autónomos y obligando a las empresas a cotizar, así como fiscalizar los beneficios de los empresarios, clubes y trabajadoras/es del sexo por lo que el gobierno tendría una enorme fuente de ingresos ya que debido a los tipos impositivos establecidos de forma directa e indirecta sobre el ejercicio de la actividad el estado ganaría muchísimo al poder obtener parte de su financiación de ahí.
  2. laboral: al legalizar la prostitución y al ser esta una actividad comercial se puede realizar un control laboral al introducir la prostitución bajo el paraguas del estatuto de los trabajadores que da a los trabajadores del sexo derechos laborales tanto en el régimen a turnos de trabajo, movilidad funcional y geográfica, horas de trabajo diarias y horas extra, descansos semanales y vacaciones, excedencias, bajas por maternidad, bajas por enfermedad común y enfermedad profesional (las ETS) derecho a reconocimiento médico laboral (que prevendría contra el contagio de enfermedades por vía sexual), obviamente derechos a la afiliación a sindicatos y derecho a reclamar frente a un despido, pagas extra, subsidio por desempleo, prestación por desempleo y mucho más.
  3. Social: la despenalización de la actividad ayudaría a una inserción de estos trabajadores en la vida social sin criminalizar ni discriminar a los ejercientes de estas actividades.
  4. Estatal: existiría un control estatal sobre la actividad de la prostitución ya que dejarían de existir prostitutas “callejeras” ya que estas al tener un lugar de trabajo estarían recogidas en sus locales y protegidas, dichos locales tendrán un estatuto especial ya que no podrían existir en ciertos lugares como cerca de colegios y otros lugares sensibles, ello no quiere decir que se lleguen a un segundo plano en el urbanismo de la ciudad, solo que deberían estar ubicadas en sitios especiales.
  5. Penal: En el plano delictivo obligarían a las mafias y proxenetas a legalizarse ya que seguirán en el mismo negocio pero para continuar tendrían que acatar las normas del estado que les obligaría a constituirse en empresas legales por lo que los índices de delincuencia directa e indirecta derivados de la problemática irían desapareciendo muy rápidamente.

La intención de este artículo es abrir un debate social poniendo frente al lector una situación real y que se produce no con ánimo de ofrecer una foto de una injusticia, escribir un articulo de mas o menos calidad, es decir este artículo no es un producto de usar y tirar, en él he querido explicar lo que todos sabemos de la prostitución, el negocio de las mafias explotando mujeres indefensas y olvidadas, traídas de otros lugares del mundo y bajo riesgo de malos tratos y de infectarse de enfermedades de transmisión sexual, pero más allá de todo esto este artículo trata de ofrecer una salida a esta injusticia producto de la inacción de la política y de la sociedad, creo que necesitamos un debate social sobre esta cuestión demasiado tiempo silenciada por incómoda, no por otra cosa.

2 thoughts on “La necesidad de legalizar la prostitución

  1. El tema es bastante interesante, sin embargo la redacción es tan mala que ya no me dieron ganas de seguir leyendo el artículo. Cuiden la puntuación y la ortografía y contraten a alguien que se encargue de la corrección de estilo para darle seriedad a la página.

  2. Por que no se encargan de sacar el cáncer de la religión ,por que los ignorantes son creyentes ,que no saben pensar .

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