La conexión a Internet, las redes sociales, los servicios de mensajería instantánea son una parte de la vida cotidiana y se ha convertido en una parte de la vida humana. Un estudio revela que hay al menos ocho enfermedades mentales aceptados por la comunidad médica vinculadas al uso de las nuevas tecnologías.

Esta lista incluye la nomofobia, el miedo de no tener móvil, un tipo de ansiedad llamado fantasma, la adicción a Internet, a los juegos en línea, la Cyberchondria, el cibermareo, el efecto Google, la depresión Facebook, todo aparece en la lista de enfermedades mentales sufridas por numerosas personas.

Las enfermedades mentales de la era de Internet

El síndrome fantasma: ¿Alguna vez has tenido el teléfono vibre en su bolsillo, y te das cuenta de que ha estado en silencio todo el tiempo, o peor aún, ni siquiera lo tienes en su bolsillo. ¿Verdad que tiene un momento de pánico? Pues el 70% de personas que se definen como usuarios móviles han explicado que sentir la vibración del teléfono en el bolsillo es reconfortante, pero a veces imaginado. Esto es debido a que los mecanismos de respuesta están fuera de lugar en nuestro cerebro según el Dr. Larry Rosen, autor de iDisorder.

“Hemos creado nuestro mundo social ligado a este cuadro en el bolsillo. Así que cada vez que nos sentimos de alguna señal en la pierna se obtiene una ráfaga de neurotransmisores en el cerebro que pueden causar ansiedad o placer”, dice el experto.
En el futuro, es posible que los nuevos formatos móviles, como Google Glass, podrán notificarnos visualmente los datos de entrada, y por lo tanto nuestro cerebro vería cosas que no existen realmente.

Nomofobia es la ansiedad derivada de no tener acceso a un dispositivo móvil. El término “nomofobia” es una abreviatura de “fobia a no tener móvil” (del inglés NO MObile FOBIA”. ¿Sabes ese sentimiento horrible cuando el teléfono se queda sin batería y no hay posibilidad de cargarlo de nuevo? Hay una línea muy fina entre esa incómoda sensación de privación y el posterior ataque de ansiedad tecnológica.

“Somos como los perros de Pavlov. Vemos que la gente saca sus teléfonos y dos minutos después lo vuelven a hacer, pero no lo hacen una vez. Está alimentados por un acto reflejo, así como la ansiedad de no querer perderse nada “, dijo Rosen. También existe el Cybermareo, acuñado en la década de los 90 cuando hicieron los primeros juegos virtuales realidad de video, que causó mareos y desorientación en los usuarios, una sensación similar a la que sufren las personas que viajan a alta velocidad.

La depresión Facebook causada por las interacciones sociales, o la falta de ella.

Un estudio realizado por la Universidad de Michigan revela que la depresión entre los jóvenes es directamente proporcional a la cantidad de tiempo que pasan en Facebook. Una posible razón es que las personas tienden a publicar sólo buenas noticias acerca de sí mismos en la red social: fiestas, promociones, fotos de la fiesta, etc. . Esto puede conducir erróneamente a pensar que todo el mundo está viviendo una vida más feliz y más exitosa que la nuestra.

La adicción a Internet es el uso excesivo de Internet o necesita estar conectado siempre, hasta el punto que interfiere con la vida diaria. Junto a esto nos encontramos con la adicción a los juegos en línea. Hay un 8% de la población coreana, con edades comprendidas entre 9 y 39 años que sufren, según datos oficiales, adicción a los videojuegos. El Gobierno ha promulgado la “Ley de la Cenicienta”, que corta el acceso a los juegos en línea desde la medianoche hasta las seis para los usuarios menores de 16 años. En los EE.UU. una organización de jugadores en línea ha promovido un programa de 12 pasos de “desconexión” de juego en la red similar a Alcohólicos Anónimos.

Cyberchondria Los que sufren de este trastorno, a la primera señal de dolor de cabeza, están convencidos de que tienen una de las muchas enfermedades graves que han visto en línea, investigado y leído en foros y páginas de los médicos. “Internet puede exacerbar los sentimientos existentes de la hipocondría y en algunos casos conducir a nuevas ansiedades”, advierten los expertos.

El efecto Google Acceso ilimitado a la información se asegura de que nuestros cerebros no tienen ninguna razón para retener información. Y se vuelve perezoso. “En algún lugar de nuestra mente, pensamos:” No tengo ninguna razón para memorizar esto, porque puedo buscar en Google más tarde “.

Los seres humanos todavía tienen mucho en común con las criaturas menos evolucionadas. En términos evolutivos, hemos estado expuestos con bastante rapidez a un nuevo mundo digital, a la que nuestros cerebros son rápidos para adaptarse.
Según los psiquiatras, algunas de las aflicciones que sufrimos pueden revelar que el proceso de adaptación no ha terminado todavía.

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